Proyecto financiado por Canadá fortalece a 90 mujeres recolectoras de concha en la frontera norte de Ecuador

El proyecto financiado por la Embajada de Canadá en Ecuador y ejecutado por la Fundación Tierra para Todos fortaleció las capacidades de 90 mujeres de comunidades del norte de Esmeraldas en salud, emprendimiento y sostenibilidad ambiental.

San Lorenzo, Esmeraldas. – Noventa mujeres recolectoras de concha negra de comunidades del cantón San Lorenzo fortalecieron sus conocimientos en autocuidado, administración y manejo sostenible del manglar a través del proyecto “Fortalecimiento de Capacidades para las Mujeres Recolectoras de Conchas del cantón San Lorenzo”, financiado por la Embajada de Canadá en Ecuador y ejecutado por la Fundación Tierra para Todos.

La iniciativa se desarrolló en las comunidades de Palma Real, El Cauchal, Punta de Miguel, Las Delicias, Caraño y Campanita, ubicadas en las parroquias Ancón de Sardinas y Mataje, dentro de la zona norte de la Reserva Ecológica Manglares Cayapas Mataje.

Durante el proceso se realizaron 10 talleres participativos enfocados en tres ejes principales: autocuidado y salud, administración y emprendimiento, y gestión sostenible del manglar. Cada jornada incluyó la entrega de kits de autocuidado, herramientas financieras y materiales de producción para apoyar la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos.

Las beneficiarias directas fueron 90 mujeres entre 10 y 70 años, cuya principal actividad económica es la recolección de concha negra. Esta actividad ancestral, practicada desde hace más de un siglo en la zona, constituye una forma de aprovechamiento sostenible del manglar y una fuente fundamental de sustento para las familias locales.

Los resultados del proyecto reflejan cambios positivos en la vida de las participantes. Tras los talleres de salud, el 70% adoptó nuevas prácticas de higiene íntima y el 17% acudió a controles ginecológicos, mientras que todas reforzaron sus hábitos de higiene dental. En el ámbito económico, el 60% comenzó a registrar ingresos y gastos, y un grupo inició planes de ahorro comunitario.

En materia ambiental, las participantes fortalecieron sus conocimientos sobre las especies de concha y su manejo responsable. Como parte de este proceso, 37 mujeres participaron en una minga de limpieza del manglar, destinada a sensibilizar sobre el impacto de los desechos en el ecosistema y en la salud de las comunidades.

 

 

Desarrollo y esperanza en la frontera

Durante la presentación de resultados del proyecto, Pablo Iturralde, director de Fundación Tierra para Todos  destacó la importancia de impulsar iniciativas que promuevan desarrollo, paz y esperanza en territorios históricamente olvidados. Agradeció el trabajo de las mujeres de las comunidades participantes y resaltó el valor del proyecto como un esfuerzo colectivo para fortalecer el tejido social en la zona fronteriza.

“Queremos trabajar y vivir en paz. Aspiramos a una frontera de desarrollo, una frontera de paz y de esperanza”, señaló Iturralde. Explicó además que ese principio está simbolizado en el bastón de mando entregado por los compañeros Yachaks de Ilumán para la cónsul política de la Embajada de Canadá, Ysabel Blanco, como un gesto de confianza y de reconocimiento al trabajo conjunto con las comunidades, donde el poder se maneje con solidaridad. “Este proyecto devuelve la esperanza y los sueños a los pueblos de frontera”, afirmó, al tiempo que agradeció a la Embajada de Canadá por la confianza depositada en el trabajo de la Fundación.

Por su parte, Ysabel Blanco, cónsul política de la Embajada de Canadá en Ecuador, reconoció el esfuerzo y compromiso de las mujeres participantes. “Les agradezco mucho por su trabajo, dedicación y por el esfuerzo que realizaron para estar hoy aquí y compartir los resultados del proyecto, su realidad y sus aspiraciones para el futuro”, expresó.

La Cónsul destacó que, aunque la zona fronteriza suele asociarse con dificultades, con frecuencia se pierde de vista a las personas que viven allí y que cada día luchan por construir mejores oportunidades. Explicó que el proyecto fue seleccionado entre más de 400 propuestas debido a su enfoque integral, ya que demuestra que es posible generar mayores oportunidades para estas comunidades y promover economías alternativas dignas para las mujeres y sus familias.

“Es uno de los pocos proyectos que realmente representa un proceso colectivo. Promueve el desarrollo social, el empoderamiento de las mujeres —no solo como productoras, sino como líderes en sus comunidades— y también apuesta por la sostenibilidad”, indicó. La diplomática subrayó además la importancia de preservar los ecosistemas de manglar, considerados altamente sensibles desde el punto de vista ecológico, lo que exige estrategias de desarrollo responsable que garanticen su conservación.

La voz de las comunidades

Olga Cueva, habitante de Palma Real, cabecera parroquial de Ancón de Sardinas, agradeció el apoyo recibido por parte de la Embajada y la Fundación. “En este proceso hemos vivido cosas maravillosas. Les agradecemos por preocuparse por nosotros y brindarnos nuevas enseñanzas”, manifestó.

Cueva explicó que muchas familias de su comunidad se dedican a la recolección de concha en los manglares, actividad de la que depende su sustento diario. Sin embargo, señaló que enfrentan múltiples dificultades, como la falta de agua potable y oportunidades laborales. “Quisiéramos que nos sigan apoyando para tener mejores oportunidades de vida. Nuestro sueño es contar con una microempresa que nos permita trabajar de manera justa y evitar que otras personas se aprovechen de nuestro trabajo”, concluyó.

Con iniciativas como esta, la Fundación Tierra para Todos reafirmó su compromiso de continuar trabajando en la frontera norte del Ecuador para fortalecer las capacidades de las comunidades, reconstruir el tejido social y promover oportunidades que permitan consolidar territorios de paz, esperanza y desarrollo en una de las regiones históricamente más olvidadas del país.